Viernes, 20 de Julio

Los planes eran muy sencillos, rutear desde Swezendi hasta el campamento Olifants, parando por el camino en un campamento para comer. Y eso hicimos, cruzándonos con ñús, búfalos, babuínos, facóqueros, cocodrilos... y dándonos cuenta que iba a ser muy difícil ver a los grandes carnívoros. En el campamento donde comimos disfrutamos de la sombra de un magnífico baobab, y poco a poco -no se puede pasar de 50 km/h en todo el Parque- llegamos a nuestro destino. Allí contemplamos unas maravillosas vistas del atardecer en el río, y tras descansar un rato nos fuimos al safari nocturno que habíamos contratado. De noche hacía un frío de espanto, pero teníamos mantas para taparnos, y flipamos en colores con la vida nocturna del bush: hienas a un palmo del camión, chacales, hipopótamos, búhos,cocodrilos, babuínos... pero ni rastro de leones, leopardos ni rinocerontes.

Una jirafa entre los arbustos

Baobab y gnoma

Cebras y ñús

Elefante bebiendo

Cocodrilo dormitando
Una hiena en la noche

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