Jueves, 2 de Agosto

Volvió a salir el sol, y de qué manera. Como no conseguimos contactar con la empresa de buceo de ningún modo, nos quedamos con la miel en los labios de poder realizar una bonita inmersión en un espléndido día. Tuvimos que improvisar una nueva actividad para hoy, y se nos ocurrió alquilar un par de bicis de montaña y realizar una ruta por los bosques hasta llegar al acantilado. Y menuda ruta. La chica de la empresa de alquiler nos dijo que era fácil de realizar, pero en ocasiones las cuestas eran más empinadas que las del Angliru, así que teníamos que echar pie a tierra y caminar. Las bajadas eran muy divertidas, cruzando charcos y saltando sobre las piedras, acabamos con barro hasta las orejas, pero las subidas eran matadoras. El punto fuerte de la ruta era un mirador desde el que se observaba toda la costa. Desde allí vimos el campamento en el que estuvimos ayer y unas vistas impresionantes del mar. Y luego vuelve a bajar, y vuelve a subir. Pero al final lo conseguimos, hicimos la ruta en un tiempo récord de cuatro horas. Ni nos lo creíamos. Después de unas compras en el supermercado local regresamos a la cabaña a dar descanso a nuestras posaderas y piernas y disfrutar de una merecida ducha.

Pedaleando entre pinos

 Desde el mirador

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