Bien temprano empezó a soplar un viento huracanado que nos hizo presagiar que hoy haría un día de perros, y así fue. Una fuerte tormenta de lluvia, rayos, truenos y centellas nos acompañó durante el viaje a la costa occidental del Cabo. Por la mañana nos aventuramos hasta el pueblo de Saldanha, donde tuvimos ocasión de visitar su puerto pesquero, con grandes barcos amarrados por motivo del temporal. Nuestro destino era el pequeño pueblecito costero de Santa Helena, en la bahía que lleva su nombre. Antes de llegar y viendo el tiempo que hacía, pasamos un rato en un Centro comercial que encontramos de camino. Como era sábado había un gran ambiente con gente de todo tipo y color. Para poco más dió el día. Desde el apartamento que teníamos reservado podemos contemplar unas preciosas vistas del mar, que con el cielo encapotado y lo embravecido de las olas le confieren una atmósfera muy especial. A esperar que mañana salga el sol.
Cruzando Vredenburg
Puerto de Saldanha
Santa Helena bajo la tormenta