Nuestro último despertar en Tsitsikama. El día de hoy consistía en visitar un par de sitios que pillaban de paso por la carretera a Oudstshoorn. Primero hicimos una parada en la playa de Noetzie, desde la que se contemplaban unos escarpados acantilados. Más adelante visitamos la que se considera la capital de la ruta jardín, Knysna, ubicada alrededor de una gran laguna o marisma o barrizal, según se mire y según la marea que toque. Nos situamos en tres puntos estratégicos para poder contemplar las vistas desde el Este, el Oeste y el Sur. Un montón de aves acuáticas y barcas de pesca, con las casas del Waterfront sobre pilares de madera y la luz rebotando contra el espejo del agua. Muy pijo todo. Tras pasar una mañana agradable por la laguna, paramos a comer en Wilderness. Pueblo marítimo, tocaba comer pescado y marisco. Todo tenía una pinta estupenda, pero el sabor dejaba bastante que desear. Con nuevas fuerzas afrontamos el último tramo de carretera hasta Oudstshoorn, ciudad conocida mundialmente por la cría de avestruces. Nos cruzamos con un par de granjas por el camino, y son famosas las visitas guiadas por ellas, pero a nosotros las avestruces ni fú ni fá, estábamos allí para visitar las Cango Caves. Como era temprano decidimos dar una vuelta por el centro. Nada del otro mundo, tranquilo, apacible, sin nada que destacar, así que vuelta al albergue a tratar de acostumbrarnos al desagradable olor de la moqueta.
Playa de Noetzie
Vistas de la laguna de Knysna
Granja de avestruces
Una calle de Oudtshoorn