Viernes, 10 de Agosto

Desayunando pudimos ver desde la ventana del Hotel un par de ballenas nadando a escasos metros de la costa. Bonito espectáculo. Pusimos rumbo al Norte, para lo cual teníamos que cruzar Ciudad del Cabo entre chabolas y comunas. Pronto dejamos atrás la ciudad para adentrarnos en la carretera de la costa oeste. Nuestro destino era la cordillera del Cedesberg, entrando por el pueblo de Citrusdal. El camino hasta las montañas ascendía a través de pistas de grava impracticables. Las mejores rutas de senderismo por la zona duraban días, las más cortas de 7 a 8 horas, pero nosotros no teníamos ni tiempo ni ganas para afrontarlas, además de lo dificultoso de los accesos en coche. Así que nos tuvimos que conformar con el paisaje que veíamos por el camino. Antes de llegar al campamento paramos en un pequeño puerto a comer, disfrutamos de las vistas y nos dimos la vuelta hasta la granja donde pasaríamos la noche, una finca de naranjos enclavada en el valle.

Desde la terraza del Hotel en Simon's Town

Vistas del Cederberg

Estampa campestre

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