Y por fin llegamos a Cape Town, nuestro último destino del viaje y donde pasaremos tres días. Como el pronóstico del tiempo sólo daba soleado para hoy, decidimos que sería un buen día para visitar la Table Mountain. Teníamos intención de subir y bajar cómodamente en el funicular, pero al llegar nos encontramos con hordas de turistas y colas kilométricas para subir. El aparcacoches nos informó que el tiempo de espera era de unas dos horas, pero que él conocía una ruta secreta para subir caminando en dos horas y media. ¿Qué hicimos? Somos asturianos, por favor. Pues subir a patita salvando un desnivel de 700 metros para una distancia de 1 km. a través de la garganta Platteklip. Con las piernas temblorosas llegamos a la cima marcando un nuevo récord mundial. Nos dimos una vuelta por la meseta contemplando las increíbles vistas de la ciudad y bajamos en funicular, que ya no había colas. Por si no teníamos suficiente, nos fuimos a la montaña de enfrente, Signal's Hill, para poder ver de lejos la Table Mountain. Esta vez en coche, nada de caminar, y de ahí al Hotel, que lo tenemos muy céntrico y es muy mono. Una ducha y a pasear por los alrededores, a ver qué nos dan de cenar. Y para terminar, a la cama a ver una nueva entrega de "De folixa en folixa", que para algo tenemos wi-fi.
Subiendo a la montaña
¡Cumbre, cumbre!
Desde arriba de Table Mountain
Bajando en el funicular
Table Mountain desde Signal's Hill