Martes, 7 de Agosto

Hermanus. El mejor lugar del mundo para avistar ballenas. El plan para hoy era recorrernos la costa yendo de punto de observación en punto de observación para poder ver algún cetáceo. Por la mañana el tiempo no acompañó. Viento y frío con alguna lluvia. Empezamos el recorrido por el puerto nuevo. Casi sin bajarnos del coche disfrutamos de unas vistas preciosas de los acantilados. Ni una ballena. Como hacía tan mal tiempo, decidimos visitar el museo de las ballenas. Era penoso. Peor fue aún el museo del Viejo Puerto. Parecía la vivienda de un enfermo con el síndrome de Diógenes, lleno de trastos inservibles. Nos volvimos a acercar a la costa, pero tampoco vimos bicho alguno. Parada para comer. Pequeña siesta. Por la tarde mejoró el tiempo, aunque seguía ventoso y frío. Nos colgamos los prismáticos del cuello, nos abrigamos bien abrigados y nos fuimos a un nuevo punto de observación. Y aquí sí, por fin, disfrutamos de la vista de una ballena y su cría. Hermosos treinta segundos de espectáculo salvaje. Y un poco más tarde un nuevo avistamiento, la cola completa antes de sumergirse. Y eso fue todo. Casi nos quedamos bizcos intentando ver chorros en uve, espaldas o colas. Antes del anochecer nos dimos una vuelta por el centro del pueblo, que estaba prácticamente vacío. Las tiendas cerraban a las 5:00, así que pronto de vuelta al albergue. A soñar con ballenas.

Puerto nuevo de Hermanus 

 El arcoiris nos acompañó durante todo el día

Espalda de ballena y cría 

Acabamos con agujetas en los ojos de tanto mirar el mar

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